Te enseñamos cómo ahorrar en calefacción este invierno



Ante la llegada del frío, se hace inevitable emplear el uso de la calefacción casi constantemente. Según un estudio sobre consumo energético realizado por el Instituto de Diversificación y Ahorro Energético (IDAE), en 2014 los españoles gastamos una media de 9.902 € al año.


En España, el 90% de los hogares ya cuentan con sistemas de calefacción, y más del 80% son individuales. La caldera suele ser la opción mayoritaria, aunque la siguen radiadores eléctricos y los equipos de aire acondicionado con bomba de calor.
Las instalaciones más habituales en España son las de gas natural y las eléctricas. El gas natural se instala en viviendas habituales, sobre todo en zonas frías. Estos sistemas de calefacción son muy rentables si además suministran agua caliente y gas.
La calefacción eléctrica es más común en viviendas donde el consumo es menor, suele se la opción más rentable para viviendas en zona de clima templado o en segundas residencias y apartamentos.

Nuestros consejos

La calefacción puede ser objeto de ahorro con hábitos de consumo tales como su uso racional. El gasto total de una vivienda suele ser del 46% del total, pudiendo alcanzar el 60% si se incluye agua caliente, según la OCU.


Los expertos aseguran que escoger bien el sistema para calentar nuestro hogar puede suponer un ahorro energético medio del 20%.


Prestar atención al mantenimiento de la caldera y asegurarse de que cumple con todas las revisiones es una medida bastante eficiente en estos casos. Si el equipo no se encuentra en perfecto estado, es probable que el consumo se dispare.


Purgar o extraer el aire a los radiadores es necesario, al menos, una vez al año, cada vez que demos la bienvenida al invierno, ya que suelen acumular pequeñas burbujas de aire que impiden el paso del calor y, por tanto, no usan toda la potencia necesaria.


Mantener una temperatura de confort. Las subidas fuertes de temperatura provocan un gasto extra, 21 grados son suficiente para calentar un hogar.


Programar la calefacción, lo que permitirá ahorrar en la factura de electricidad hasta un 25%. Buscar esa sensación de confort es una necesidad y, para ello, podemos encontrar una óptima solución: el cronotermostato. Los cronotermostatos son, en realidad, unos pequeños aparatos que permiten programar la calefacción, tanto para la hora que se debe de encender, apagar o, también, es posible ajustarlo según las necesidades específicas de cada hogar.


Adaptar la temperatura a cada estancia. Podemos ahorrar hasta 60 € al año sólo sabiendo cuál es la estancia más fría y cuál la más cálida. Además, la calefacción se puede regular en función del uso que le demos a cada habitación, estas variables ayudan a decidir la temperatura necesaria, algo que ayudará a ahorrar a final de año.


Revisar el aislamiento. Entre el 25 y el 30% de las necesidades de calefacción de un hogar se deben a pérdidas de calor que se originan en las ventanas, según los datos de IDAE. Por ello, es necesario comprobar que la vivienda cuenta con sistemas de aislamiento adecuados que no dejen entrar el frío. Comprobar que no existen fugas de energía en ventanas y puertas exteriores. En este caso, instalar burletes y cintas de material aislante para ajustarlas.


Aprovechar el calor natural. Muchas veces, si la ventana permanece cerrada pero las persianas se encuentran subidas durante las horas en las que el sol refleja en ellas, puede ser un buen método para calentar así nuestra vivienda.


Para lograr una sensación cálida, los expertos de Homify recomiendan comprar sábanas de franela y edredones nórdicos, además de alfombras para guardar el calor.


Fuentes: Kelisto.es

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