Consejos para cuidadores de niños


A la hora de contratar una cuidadora o niñera es importante que la familia fije unas normas de cómo quiere educar a su hijo cuando esté bajo su cuidado. Asimismo, es importante dejar claras las funciones y competencias con el fin de hacer lo más eficiente posible su trabajo. Lo primero que hay que saber es cómo cuidar en función de la edad del niño, pues no todas requieren los mismos cuidados.
Una de las principales bases es atender a los niños en todo momento, no dejarles solos más que lo imprescindible, además de tener ciertas nociones de prevención de accidentes y cuidados tras ellos, saber cómo actuar ante una caída, asfixia o quemaduras, entre otros posibles. Y contar con un botiquín adaptado a ellos.


Los niños necesitan establecer un apego cercano con proveedores familiares para aprender a confiar en que van a satisfacer sus necesidades. Ellos desarrollan su propia identidad al interactuar. En estas relaciones cercanas, los niños aprenden sobre la persona que los cuida y cómo ésta responda a sus señales.
Conocer las necesidades lingüísticas y adaptarlas en un proceso de aprendizaje. Hablar con los niños es una actividad que desarrolla el cerebro. Cada vez que el niño tenga una interacción recíproca, se forman nuevas conexiones en su cerebro. Cuanto más se interactúe con ellos, más aprenden a comprender y utilizar nuevas palabras, conceptos e ideas.
Otra actividad que puede ayudar a desarrollar sus habilidades lingüísticas y de lectoescritura temprana es leer. La parte más importante de la lectura es interactuar con ellos mientras se está leyendo, es decir, comentar los dibujos del libro, hacer preguntas o conectar la historia a su vida.
Es importante mantener las reglas simples y fáciles de entender. Discutirlas con los niños y anotarlas. Considerar sus sugerencias y repetirlas a menudo.


Enseñar a los niños cómo resolver conflictos. Ayudarlos a reconocer y nombrarlos los sentimientos, identificar los problemas con claridad y crear ideas para resolverlo.
Un cuidador de niños es una persona con mucha experiencia y conocimientos sobre lo que tiene que hacer, por eso, es bueno aconsejar a los padres e indicar lo que es más recomendable, sin llevar la contraria a sus peticiones.
Los niños pequeños necesitan de grupos pequeños para que el entorno no los abrume. Estos pequeños grupos ofrecen el tipo de flexibilidad y entorno cercano que promueve el aprendizaje individualizado. Los espacios de tamaño manejable le aportan un sentido de seguridad.
Los proveedores de cuidado infantil deben aprender sobre cada niño observando con atención las señales que manifiestan: cuando están cansados, hambrientos o sobre estimulados, ¿qué es lo que les interesa o les tranquiliza?, ¿cuáles son los retos o habilidades que están aprendiendo?

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