Alzheimer: Nutrición y Alimentación


La enfermedad del Alzheimer es un tipo de demencia que no sólo ocasiona una progresiva e irreversible pérdida de las funciones cognitivas, sino que también es un factor de riesgo de malnutrición para las personas que lo padecen.

Entre los múltiples factores que pueden provocar malnutrición en estos pacientes cabe destacar la hiperactividad, confusión de horarios, dificultad para masticar o tragar... De acuerdo con las investigaciones más recientes, una dieta saludable para el cerebro es aquella que reduce el riesgo de enfermedad cardíaca y diabetes y estimula el flujo de sangre. Al igual que el corazón, la mente necesita un balance equilibrado de elementos nutricionales, incluyendo proteínas y azúcar para funcionar correctamente. Una dieta saludable para el cerebro tiene su mayor efectividad cuando es combinada con actividad mental y física.
Las personas de edad avanzada presentan una disminución de las necesidades energéticas, pero no de las necesidades proteicas y, concretamente, los enfermos de Alzheimer presentan un aumento de las necesidades tanto energéticas como proteicas. Se estima que un 50% de los enfermos muestran desnutrición.

¿Cuál es la importancia de la alimentación en las distintas etapas de la enfermedad?

Muchos constituyentes de la dieta, desde los macronutrientes, hasta los minerales, tienen influencia en la estructura y función del cerebro. La enfermedad del Alzheimer es un problema de salud en la población geriátrica. Diversos estudios han explorado el papel de la dieta sobre este trastorno. Los resultados muestran, en su mayoría que la alta ingestión de ácidos grasas insaturados, pescado, vitaminas B y antioxidantes, está asociada a un bajo riesgo de esta patología.
Como ya hemos señalado anteriormente, un aspecto a considerar es la pérdida de peso que suele acompañar a la enfermedad del Alzheimer, aún no bien entendida y con múltiples factores implicados. Su abordaje, de forma sintética sería:
  • Valoración del estado nutricional empleando el MNA, un test que nos permite identificar el riesgo de desnutrición o su presencia, valoración antropométrica y bioquímica
  • Evaluación farmacológica: muchos de los fármacos que toman los pacientes pueden interferir en el apetito y el peso
  • Comorbilidad: los pacientes pueden sufrir otras enfermedades que afecten a su estado nutricional como alteraciones tiroideas diabetes

Alimentación en sus diferentes estadios

El comportamiento de una persona enferma de Alzheimer frente a la comida se va modificando con el tiempo, a medida que la enfermedad progresa. Los problemas más frecuentes son:

ESTADIO LIGERO

Los pacientes pueden comer solos, aunque la pérdida de memoria los hace descuidados, se olvidan de la comida y sus horarios. La falta de atención hace que no lleguen a contemplar todas las tomas de alimentos. En esta fase es verdaderamente importante fomentar su autonomía haciéndoles partícipes, por ejemplo. en la elaboración de la comida o en la preparación de la mesa.

ESTADIO MODERADO

  • En este estadio podemos observar dependencia parcial, necesitando ayuda para ingerir alimentos y líquidos
  • En ocasiones es posible que el enfermo no pueda masticar y/o tragar bien los alimentos
  • Aparece una disminuciçon de la percepción de olores y sabores que, junto con una disminución de la salivación y sequedad en la boca, provoca un rechazo a la comida en estos pacientes
  • No son capaces de utilizar correctamente los cubiertos
  • Las alteraciones visuales dificultarán que identifique correctamente los alimentos

ESTADIO SEVERO

  • La dependencia del paciente es total
  • Aparece la dificultad para tragar tanto alimentos sólidos como líquidos, por lo que el enfermo rechaza la comida
  • El aparato digestivo puede tener funciones enlentecidas

Consejos generales para una buena alimentación

  • Convertir las comidas en un hábito, realizarlas todos los días a la misma hora y en la misma instancia
  • Realizar comidas muy nutritivas y poco abundantes
  • Asegurar una correcta hidratación
  • Preparar alimentos que se puedan comer con las manos
  • Mantener una buena higiene dental y bucal
  • Moderar el consumo de azúcares
  • Elegir alimentos que aporten la energía y nutrientes que necesita el paciente. Se han hallado indicios de que ciertas vitaminas, tales como la Vitamina C Vitamina E, como también la vitamina B12 y el ácido fólico, pueden ser importantes para contribuir al tratamiento del Alzheimer
  • Como fuentes de hidratos de carbono emplearemos cereales, pastas, legumbres, verduras, frutas y hortalizas. Estos alimentos aportarán la fibra necesaria para evitar problemas de estreñimiento, además de ser una buena fuente de vitaminas
  • La alimentación hiperproteica fortalece el tejido muscular y la piel. La mayor producción de proteínas se encuentra en carnes rojas, pescado azul, huevos, leche y verduras frescas. Las proteínas deben constituir no menos del 25% del total de la alimentación diaria
  • Las grasas siempre son necesarias, sin abusar de ellas, y siempre siendo más aconsejable las de origen vegetal como el aceite de oliva
  • En fases avanzadas de la enfermedad puede ser necesario preparar los platos de manera especial, con otro tipo de consistencia, texturas suaves, sin mezclar sabores ni aromas

Raciones diarias recomendadas

  • Derivados: 2-3 raciones diarias
  • Carnes magras: 3-4 raciones a la semana
  • Pescado: 4-5 raciones semanales
  • Huevos: 3 unidades por semana
  • Legumbres: 2-3 raciones a la semana

Alimentos desaconsejados para el Alzheimer

Dada la dificultad de deglución del enfermo, así como su dificultad en el manejo de cubiertos, deben evitarse aquellos alimentos que puedan ser difíciles de tragar. Igualmente, se deben evitar aquellos alimentos que precisan el uso de cucharas o utensilios que resulten difíciles en su manejo Entre todos estos alimentos, debemos tener en cuenta los siguientes:
  • Los frutos secos. El paciente puede tener dificultades en su masticación e, incluso, tragarlos enteros con el potencial peligro de ahogarse. A pesar de ser muy nutritivos, es mejor no proporcionar estos alimentos a este tipo de enfermos, al menos en su forma natural
  • Las comidas muy blandas, todas aquellas de consistencia muy blanda que precisan el uso de la cuchara y que pueden derramarse, como las sopas

El papel protector de la Dieta Mediterránea


La relación entre la alimentación, nutrientes y cognición ha sido ampliamente estudiada. Parece haber evidencias epidemiológicas de que aquellas personas que han seguido a lo largo de su vida la denominada dieta mediterránea presentan menor riesgo de padecer demencia en general, y enfermedad de Alzheimer en particular.
Mantener un buen estado nutricional tanto del paciente como de sus cuidadores ayudará a preservar su salud física e intelectual.
Un aspecto importante que contemplar es que el cuidador controle la ingesta y peso del enfermo, ya que, si las personas de edad avanzada presentan una disminución de necesidades energéticas, las personas con Alzheimer presentan un aumento de las necesidades energéticas y proteicas.


Fuentes: Know Alzheimer

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