¿Cómo afectan el frío y la humedad a los huesos?


La llegada del frío y humedad implica padecimientos para algunas personas. Debemos tener en cuenta que los cuerpos de ciertos individuos funcionan como indicadores del estado del tiempo, si bien algunas personas pueden experimentar dolor óseo con los cambios climáticos, sobre todo aquellos que han sufrido una fractura previa, la mayoría de las veces no es el dolor a ese nivel del hueso, sino a nivel de las articulaciones, lo que en medicina se conoce como Artralgia. 
Javier Cavallasca, docente de la Facultad de Ciencias Médicas (FCM) de la Universidad Nacional del Litoral y reumatólogo del Hospital JB Iturraspe, dijo que aún no se conoce con exactitud el mecanismo que desencadena este problema, pero se cree que el frío ocasionaría mayor rigidez en las articulaciones aumentando, de esta manera, el dolor a nivel particular. La doctora Ingrid Möler, reumatóloga y directora del Instituto Poal de Barcelona, explica que hay un 40% de pacientes que son susceptibles de predecir los fenómenos meteorológicos según el dolor de sus articulaciones.
Debemos aclarar que el frío y la humedad no causan enfermedades reumáticas. Por tanto, cuando comienzan estas dolencias, se deben consultar con el médico para averiguar el carácter y origen del problema. Sin embargo, se reconoce que estas condiciones climatológicas agravan los síntomas en bastantes enfermedades reumáticas como la artrosis, tendinitis, lumbalgia... Aunque no sucede en todos los casos por igual.
Los procesos reumáticos acontecen durante todo el año y en todo el mundo, aunque en la época de frío y humedad son más frecuentes ciertas dolencias. Así, los dolores articulares y musculares, más que óseos, pueden estar asociados a infecciones respiratorias, propias de la época, o pueden ser un efecto secundario de fármacos o vacunas empleados en su tratamiento y prevención.

¿Qué provoca el frío?

El frío provoca la contracción de los vasos sanguíneos, lo que llega a hacer casi desaparecer las oscilaciones del pulso, la constricción disminuye el riesgo y, con ello, se provoca cierta dificultad respiratoria, por lo que algunas partes del cuerpo, sobre todo los músculos, presentan complicaciones para realizar su función, se irritan y agotan por falta de oxígeno y causan dolor.
Por ello son frecuentes las contracturas y roturas de fibras musculares. Los huesos, que son el soporte de los músculos, también padecen estas contracturas y dolores. Las contracturas provocan que las articulaciones estén rígidas, dolorosas y sobrecargadas, además de deteriorar los cartílagos.

¿Qué podemos hacer?

Los especialistas aconsejan a los pacientes que, en invierno, cuando más bajan las temperaturas, apliquen calor en la zona dolorida y realicen ejercicios suaves como caminar o nadar para desentumecer las articulaciones.
Aparte de los analógicos y antiinflamatorios para calmar el dolor de las articulaciones, existen medicamentos específicos para estas patologías, que contribuyen a disminuir el dolor y la capacidad funcional del paciente con un alto perfil de seguridad.


Fuentes: ConBienEstar

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