Las enfermedades más comunes en la vejez


En España existen más de 6 millones de personas que superan los 65 años de edad, lo que supone un grupo de riesgo en el punto de mira de algunas enfermedades y afecciones típicas de la edad avanzada.
Las enfermedades de las personas mayores disponen de características especiales que han de ser tenidas en cuenta a la hora de su atención sanitaria. Por esta razón, debemos reconocerlas y ayudar a los adultos mayores para que acudan al especialista requerido en cada caso.
Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), uno de cada seis españoles adultos padece algún tipo de enfermedad crónica. Cuando hablamos de enfermedades crónicas nos referimos a todas aquellas de larga duración que, generalmente, progresan de forma lenta. Aunque no exista un consenso sobre el periodo de tiempo que tiene que pasar para que una enfermedad sea considerada crónica, el umbral se fabrica en torno a los seis meses.
Una enfermedad crónica puede ser parecida por individuos de todas las edades, no obstante, es cierto que con el paso de los años el riesgo de contraer enfermedades crónicas aumenta considerablemente. De hecho, y según la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología, las enfermedades crónicas son la nueva pandemia del siglo XXI.
Según la OMS, los principales de salud que se encuentran en los ancianos suelen ir asociados a enfermedades crónicas y no transmisibles. Las enfermedades más comunes entre individuos de edad avanzada suelen ser:
  • Enfermedades coronarias del corazón o cardiopatía isquémica. Para poder llevar a cabo la dura tarea de bombear sangre constantemente, el músculo cardíaco necesita un correcto aporte de sangre rica en oxígeno, lo que se garantiza a través de la red que contribuyen las arterias coronarias. La enfermedad coronaria es el resultado final de un complejo proceso llamado aterosclerosis, aunque se desarrolla lentamente en el tiempo, mata instantáneamente en un tercio de los casos
  • Accidente Cerebrovascular o Ictus, el cual ocurre cuando un vaso sanguíneo que lleva sangre al cerebro se rompe o es obstruido por un coágulo u otra partícula, lo que provoca que el órgano se deteriore y no funcione. Por esto, los adultos mayores pueden quedar paralizados total o parcialmente, perder facultades motoras y del habla o, incluso, fallecer transcurridos breves minutos
  • Artrosis, a partir de los 75 años, prácticamente todas las personas padecen artrosis en alguna articulación. La edad o la falta de ejercicio son sólo algunos de los factores que predisponen a sufrirla. Consiste en una degeneración del cartílago articular con el paso de los años, que se traduce en dificultades de movilidad y dolor articular con los movimientos
  • Parkinson, esta dolencia neurodegenerativa se produce por la pérdida de neuronas en la sustancia negra cerebral. Por lo general, se clasifica como un trastorno del movimiento, pero también pude desencadenar alteraciones en la función cognitiva, en la expresión de las emociones y en función autónoma. El principal factor de riesgo de esta enfermedad es la edad, razón por la que se presenta con frecuencia entre los ancianos
  • Alzheimer, una enfermedad también neurodegenerativa del sistema nervioso central, que constituye la principal causa de demencia en personas mayores de 60 años. Se caracteriza por una pérdida progresiva de la memoria y de otras capacidades
  • Osteoporosis, una enfermedad en la que los huesos pierden su firmeza. Si esta patología no es prevenida o deja de tratarse, puede progresar de una manera silenciosa e indolora hasta que algún hueso se fractura, lo que ocurre con mayor frecuencia en la cadera, columna vertebral y muñeca
  • Depresión, la tercera edad es una etapa de la vida en la que el ser humano elabora una reflexión de lo que ha logrado en su trayectoria de vida, sus relaciones sociales, las oportunidades que es recurrente y persistente. Ésta puede tener efectos físicos que incrementan el índice de mortalidad de los hombres y mujeres. Es por esto, que se debe poner especial interés en la vida de los adultos mayores, ya que, si ellos son acompañados en esta etapa de cambios, y se sienten apoyados, se puede reducir el riesgo de padecer esta afección

Prevenir las enfermedades coronarias

Es cierto que en ocasiones la aparición de ciertas enfermedades crónicas va directamente asociada a nuestra genética. No obstante, los genes afectan en un 25% a su desarrollo mientras que el 75% restante dependerá de los hábitos de vida del individuo. Esto implica que la mayoría de enfermedades crónicas son de base conductual, como se puede comprobar en el caso de las enfermedades cardiocirculatorias directamente relacionadas con los hábitos del sedentarismo.


La Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG) lanza un mensaje esperanzados asegurando que el 80% de los casos de diabetes, infartos cerebrales y enfermedades cardiovasculares, además de uno de cada tres cánceres podrían ser evitados a base de adquirir estilos de vida más saludables. He aquí, una vez más, la importancia de realizar actividad física frecuente y la de llevar una dieta equilibrada.

Vacunas en la Tercera Edad

Las principales vacunas que recomiendan los expertos de la SEGG para los mayores de 60 años y, en general, para la población adulta considerada grupos de riesgo, como es el caso de las personas inmunodeprimidas o que padecen enfermedades crónicas, así como los profesionales sanitarios o cuidadores de enfermos son:
  • Vacuna contra la gripe, pues su prevención es fundamental en este sector de la población, puesto que contribuye a evitar la aparición de otras patologías asociadas como neumonía, bronquitis o sinusitis, que pueden comprometer seriamente la salud del paciente
  • Vacuna contra el neumococo, que provoca patologías como la meningitis y la tasa de mortalidad en el caso de los pacientes de tercera edad comprende un 20 y 40%. Se estima que la mortalidad por enfermedad neumocócica en adultos es 7 veces mayor que en el caso de los niños, lo que se atribuye a una mayor presencia de patologías previas que empeoran el pronóstico de la enfermedad
  • Vacuna contra el herpes zóster. La SEGG la ha incluido en su último documento en el que recoge las recomendaciones de vacunación para adultos y mayores, y espera su disposición el pasado año 2015. El virus de la varicela permanece latente en el organismo, y cuando disminuye la capacidad del sistema inmune se reactiva. En los pacientes inmunodeprimidos, la infección se puede extender a diversos órganos, lo que se conoce como zóster diseminado, una patología grave que incluso puede causar la muerte del afectado por neumonitis, hepatitis o encefalitis, tal como explica el Dr. Luis Salleras, miembro del Grupo de Vacunas de la SEGG.
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