El gateo y su desarrollo en el cerebro del bebé


El acto del gateo representa un punto clave en el desarrollo infantil, pues abre las puertas del mundo al bebé al poder desplazarse libremente. Por lo tanto, además de estimular huesos y músculos, esta actividad fomenta la independencia y capacidad de toma de decisiones del niño.
Cada bebé lleva su propio ritmo de desarrollo, en el que influyen diversos factores como su peso, predisposición genética o fuerza muscular. Debemos darle tiempo y ofrecerle la posibilidad física y las condiciones de espacio para poder practicar. Este proceso se puede iniciar en torno a los 7 u 8 meses.

¿Cómo se desarrolla el acto del gateo?

Normalmente de un día para otro, podemos observar al bebé gateando. Sin embargo, se trata de un proceso anterior.


Todo comienza con la capacidad del niño para empezar a sujetar su cabeza y, así, obtener mayor fuerza en los músculos del cuello, lo que le permite observar su entorno. Posteriormente, el bebé logrará obtener fuerza en la espalda, siendo capaz de permanecer sentado sin problemas. Todo esto, fomentando sus ganas de descubrir el mundo.

¿Por qué es importante gatear para el desarrollo del cerebro?

  • El gateo conecta los hemisferios cerebralescreando rutas de información cruciales para la maduración de las diferentes funciones cognitivas, es decir, facilita el paso rápido de la información esencial de un hemisferio a otro. Las rutas aprendidas no sólo valen para sentar las bases de las funciones superiores de movimiento, sino que son precursoras conexiones que servirán para crear otras entre los hemisferios
  • Desarrolla el patrón cruzado, es decir, la función neurológica que hace posible el desplazamiento corporal organizado y el equilibrio del cuerpo. Este movimiento comprende el eje de las caderas y los hombros. Al gatear, se tonifican los músculos de los brazos, piernas, espalda y cuello, y las articulaciones maduran, que más adelante le permitirán mantener la columna recta en bipedestación
  • Además de ayudar en la maduración del tono muscular, el gateo permite al niño entrenar los reflejos de caída. Una vez que su cerebro haya aprendido la mecánica del gateo, sabrá responder rápido ante situaciones nuevas e inesperadas. El control del gateo que, en un principio requería toda la atención del bebé, pasará a través de la práctica a un control más automático, de este modo, liberará recursos para que su cerebro pueda prestar atención a otros estímulos
  • Potencia la oposición cortical. En el gateo, la cabeza se encuentra en un plano y la palma de la mano en otro. El niño siente la tactilidad de la palma que está viendo. Esto es fundamental para desarrollar posteriormente la oposición cortical (en la corteza del cerebro) de que el dedo pulgar se opone a los otros cuatro. El desarrollo de esta función en las manos es la que permite servirse de ella y coger objetos
  • Desarrolla la percepción temporal y espacial, al descubrir los conceptos de velocidad y distancia con su cuerpo
  • Ayuda a establecer la futura lateralización del cerebro
  • Estimula el enfoque visual y la coordinación manual, ayudando al correcto desarrollo de la visión

¿Qué influencia el desarrollo de las habilidades en el bebé?

Hasta cierto punto, los genes influencian el desarrollo de nuestros hijos durante los primeros 5 años de vida. Por ejemplo, la genética afecta al número de células cerebrales (neuronas) con las que todos los bebés nacen.
Las neuronas con las que los niños nacen se ramifican y crean conexiones basadas en la experiencia. Durante los primeros tres años de la vida del bebé, su cerebro posee el potencial de crear billones de conexiones, limitadas solamente por el número de neuronas disponibles, es decir, el cerebro del niño está constantemente creando y recreando conexiones, lo que significa que el medio ambiente juega un rol verdaderamente importante en lo que se espera antes de acudir a la guardería o centro escolar.

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