¿Qué andador elegir?


Los andadores para ancianos, también llamados deambuladores, cada vez son más empleados por éstos, debido a que proporcionan gran seguridad, equilibrio y autonomía.
Sin embargo, comprar un andador no es una tarea sencilla o que deba tomarse a la ligera. Un andador para adultos adecuado debe reunir una serie de características concretas, sobre todo teniendo en cuenta la superficie sobre la que va a ser utilizado.

¿Muletas, bastón o andador?

Los problemas de movilidad reducida son habituales en las personas mayores por diferentes razones:
  • Sensación de debilidad
  • Problemas de equilibrio
  • Artrosis
  • Fracturas
Las ayudas técnicas como las muletas, los bastones o los andadores son las más utilizadas para ayudar a los adultos mayores a caminar de una manera más correcta y segura.

EL BASTÓN

El bastón es una de las herramientas técnicas más utilizadas para ayudar a caminar. Permite apoyar parte del peso del cuerpo, lo que aporta seguridad y facilita que la persona camine de manera más autónoma.
El bastón también se usa cuando se quiere descargar o aligerar el trabajo que realiza una articulación dañada o dolorida. En este caso, y a menos que el médico de atención primaria indique otra cosa, se debe llevar el bastón en el lado contrario de la pierna afectada.

LAS MULETAS

En el caso de las muletas, se pueden utilizar una o dos, dependiendo de la afectación o necesidades de la persona mayor.
Normalmente, el uso de las muletas se indica tras una lesión, si se necesita un poco de ayuda en el equilibrio o si la persona siente que tiene una pierna más débil o dolorida que otra.

EL ANDADOR

El andador lo utilizan las personas mayores con problemas de movilidad que necesitan una base de apoyo superior a la que ofrece el bastón.
Los andadores pueden ser de dos tipos: simples o con ruedas y se pueden añadir accesorios como cestas o mesas para sentarse en caso de fatiga.

Algunas recomendaciones al utilizar un andador

  • Para usarlo, es necesario que la persona disponga de fuerza en los brazos mínimamente conservada, pues necesitará empujar mientras camina y, a menudo, levantar el apoyo para salvar cualquier obstáculo
  • Enseñar a la persona a utilizarlo
  • Coger el andador con las dos manos
  • Mientras se camine, debe mantenerse el codo algo flexionado, entre 20 y 300, con el fin de ayudar a mejorar la alineación corporal

Guía práctica para elegir un andador

El lugar donde se va a utilizar el andador es un factor que nos hará decantarnos por un modelo u otro en función de los siguientes parámetros:
  • Andador para uso en el domicilio o interiores: este tipo de andadores son ligeros y proporcionan una gran estabilidad al usuario. Esto se debe a las conteras antideslizantes que incorporan sus cuatro patas. Además, disponen de una función plegable, por lo que no ocuparán espacio demás. Probablemente sean los andadores que más seguridad y estabilidad proporcionan, pero también los que más esfuerzo necesitan durante su uso
  • Andador de uso mixto (exterior e interior): la mejor opción sería comprar un andador con dos ruedas. Este tipo de aparatos son muy polivalentes. Las dos ruedas delanteras ofrecerán mejor movimiento, mientras que las patas traseras aportarán mayor estabilidad. Este tipo de andador no contiene muchos complementos de serie, pero sí se encuentran andadores con asiento resistente
  • Andador para exteriores: los andadores de cuatro ruedas son los idóneos para usar en la calle, puesto que, muchas veces, la superficie que nos encontramos no es muy firme e, incluso, presentar diversos obstáculos. En este caso, los productos se encuentran separados para lograr la mayor comodidad del paciente. Podemos escoger entre dos tipos de frenos:
    • Frenos manuales, apretando una palanca con las manos se detendrá el avance del andador, funcionando exactamente igual que los frenos de una bicicleta
    • Frenos por presión: el andador se detendrá cuando dejemos caer el peso del cuerpo sobre el manillar

El mejor andador para personas mayores

El mejor andador para personas mayores es aquel que les permite libertad de movimiento, pero aportándoles a su vez la seguridad y estabilidad necesarias, todo ello combinado con un buen precio. De todas formas, creemos que la mejor opción de compra resulta un aparato robusto, en el que el anciano se pueda sentar y cuente con dos o cuatro ruedas anchas para una mayor comodidad.

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