La reserva cognitiva para luchar contra el Alzheimer


Cuando hablamos de enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer suele aparecer el concepto de reserva cognitiva, un concepto que intenta explicar por qué las personas con mayor capacidad intelectual natural presentan los síntomas de la enfermedad más tarde que otras personas con menor capacidad cognitiva, considerando que su deterioro cerebral causado por el Alzheimer sea, aproximadamente, equivalente.
La reserva cognitiva es la capacidad intelectual que una persona ha logrado acumular a lo largo de su vida mediante conocimientos culturales, estudios académicos y demás actividades que potencian las células de nuestro cerebro.

El Alzheimer es una enfermedad neurodegenerativa, de carácter crónico, que es la principal causa de demencia diagnosticada a nivel clínico. De igual manera, es el tipo de demencia más estudiado a la reserva cognitiva. Son varias las investigaciones que hablan sobre la correlación de factores protectores con una menor presencia de síntomas cognitivos, a pesar de los niveles elevados de patología cerebral.
Características morfológicas del cerebro humano se han relacionado con una disminución de presentación del cuadro clínico del Alzheimer, es decir, una reserva cognitiva.

La relación entre reserva cognitiva y demencia

En un estudio datado de 1988, el doctor Katzman, fundador del Centro de Investigación de la Enfermedad el Alzheimer Shiley-Marcos, y sus colaboradores encontraron que algunos pacientes con la enfermedad de Alzheimer no mostraban síntomas de demencia, o bien, estos eran muy leves en comparación con el daño neurológico presente. Estas personas disponían también de un mayor número de neuronas.
Los resultados de éste y otros estudios se han atribuido a la existencia de una reserva cognitiva, es decir, de un mayor número de neuronas y sinapsis antes del desarrollo de la enfermedad. Se cree que la reserva cognitiva depende del grado de estimulación física y mental de la persona.
El 25% de personas mayores en quienes no se detecta deterioro cognitivo antes de su muerte, cumplen los criterios diagnosticados de la enfermedad del Alzheimer. De este modo, incluso aunque un paciente presente un cuadro clínico de demencia a nivel neuroanatómico, si su reserva cognitiva es elevada, es posible que los síntomas no lleguen a manifestarse.
Aunque normalmente se habla de la reserva cognitiva en relación con la demencia, en realidad se puede aplicar a cualquier alteración de las funciones cerebrales. Por ejemplo, se ha descubierto que una mayor reserva previene las manifestaciones cognitivas de los traumatismos craneoencefálicos, la esquizofrenia o el trastorno bipolar.

Factores que influyen en el nivel de reserva cognitiva

En general, el factor más importante para tener una buena reserva cognitiva es ejercitar el cerebro. Según un estudio publicado en Fronteras en la Neurociencia del Envejecimiento, mantener un cerebro activo a lo largo de los años nos ayuda a disfrutar de una vejez más sana.
A lo largo de estos últimos años, se ha investigado mucho sobre qué factores son los que más influyen en la reserva cognitiva, entre los que se han encontrado algunos relacionados:
  • Cociente Intelectual (CI), educación y nivel cultural. Se ha determinado que aquellas personas que poseen un CI mayor, muestran una mejor reserva cognitiva, maduración y tamaño cerebral
  • Ocio y relaciones sociales. Se ha observado que las personas mayores que realizan actividades lúdicas y pasan más tiempo con sus iguales presentan un 38% menos de riesgo de sufrir algún tipo de demencia
  • Ejercicio Físico. Las investigaciones sobre la influencia de la actividad física en la reserva cognitiva son menos concluyentes que las que estudian la estimulación mental. Se cree que el ejercicio aeróbico puede mejorar el riesgo sanguíneo cerebral, así como el funcionamiento de los neurotransmisores y el crecimiento de las neuronas
  • Bilingüismo. Según una Investigación de Bialystock, Crail y Freedman, las personas que usan, al menos, dos lenguas de forma habitual durante sus vidas pueden presentar síntomas de demencia hasta 4 años más tarde que las personas monolingües. La hipótesis que proponen estos autores es que la competición entre idiomas favorece el desarrollo de un mecanismo de control atencional. Esto no sólo explicaría los beneficio del bilingüismo para la reserva cognitiva, sino también la mejora en el funcionamiento cognitivo de los niños y adultos que dominan dos o más idiomas

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