La Lectura en la Tercera Edad


Una vez alcanzada la vejez, es esencial estimular la memoria para poder gozar de un nivel de autonomía pleno. Por ello, existe una actividad muy recomendable para reforzar el conocimiento intelectual: la lectura.
Neurólogos y psicólogos de todo el mundo afirman sus beneficios y recomiendan la lectura como medida preventiva del Alzheimer u otras enfermedades neurodegenerativas; de hecho, ha quedado demostrado que las personas que leen habitualmente son capaces de incrementar la conectividad de sus neuronas y evitar el deterioro de éstas.

¿Qué opinan los expertos?

A medida que las personas se enfrentan a la vejez, perciben cambios no sólo en el desempeño físico, sino también en lo cognitivo. Por esta razón, la profesora de Lenguaje y de Pedagogía en Educación Básica de la Universidad San Sebastián, Teresa Vidal, sostiene que es esencial estimular la actividad mental en los adultos mayores, manteniendo así activas sus funciones intelectuales.
Un lector frecuente previene el deterioro cognitivo, porque requiere el ejercicio de distintas zonas del cerebro. Las funciones mentales que se utilizan en esta actividad requieren la actividad de distintas zonas del cerebro, entre ellas las que requieren las asociaciones, la comprensión de ideas y el funcionamiento de la memoria para mantener la información.
Para la profesora Vidal, leer es una medida protectora del bienestar mental en la Tercera Edad, ya que disminuye sus niveles de estrés y es una herramienta que combate los sentimientos de ansiedad, angustia o soledad. Es así como la lectura se puede considerar como un agente de terapia ocupacional, puesto que esta actividad implica esfuerzos del intelecto, y de esa manera los adultos mayores activarían su mente e imaginación, alejándolos de pensamientos pesimistas.

Beneficios de la lectura en la Tercera Edad

  • Ayuda a mejorar algunas habilidades sociales como la empatía. Se ha demostrado que leer géneros literarios incrementa la capacidad humana para ponerse en la piel del otro y poder sentir mayor comprensión por los demás. Está probado que las personas que leen novelas son más empáticas respecto a los lectores de libros especializados o los no lectores
  • Leer, o lo que es lo mismo, ejercitar la mente aumenta nuestra capacidad de concentración. Esto se debe a que la lectura de una historia exige un alto nivel de concentración a la que el lector se obliga con cada relato; además, potencia la capacidad de observación y atención, facilita la relajación
  • La literatura aporta emociones y estas asientan mucho mejor los recuerdos, haciendo que sea un modo fabulosos de mejorar la memoria. Leer diariamente ejercita nuestras capacidades cognitivas

Recomendaciones para empezar

Para comenzar y reencontrarse con los libros en la Tercera Edad, los expertos recomiendan necesario seleccionar una historia simple que contenga, fundamentalmente, emociones positivas.
  • Leer durante la mañana, por la luminosidad
  • Encontrar un monumento de tranquilidad
  • El texto a leer debe ser con letra grande y no contar con demasiadas páginas
  • El ritmo de lectura debe ser lento
  • Hacer intervalos en la lectura
  • Si la concentración culmina, hay que dejar la actividad por un momento
  • Lo ideal es leer un par de páginas diarias, de forma constante hasta que se convierta en un hábito
  • Buscar espacios que les permitan a las personas de la Tercera Edad y mantenerse sano mental y físicamente

Lecturas más recomendadas

Cualquier lectura puede ser de nuestro interés según las preferencias literarias. De cualquier forma, existen libros para la Tercera Edad que son mucho más recomendables que otros. Entre los libros recomendados, no pueden faltar los que les recuerden su juventud. Bien por su temática o, sencillamente, porque los leyeron en su juventud. Les servirá para mantener las mismas ilusiones. En este sentido, una excelente propuesta consistirá en leer "Ivanhoe" de Walter Scott o "Los Tres Mosqueteros" de Alejandro Dumas.
Asimismo, será necesario que tengan más de un libro que les impregne optimismo, alegría y gana de vivir. Incluso que pueda servirles para su aprendizaje vital. "Yo de mayor quiero ser joven" de Leopoldo Abadía es un claro exponente de este estilo.
También un libro técnico que esté relacionado con la profesión que han ejercido podrá ser digno de su interés, aprovechando los muchos conocimientos aprendidos.

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