Señales para reconocer el Síndrome del Cuidador


La familia es un engranaje, el trabajo y ritmo de vida de uno de sus miembros afecta el movimiento de los otros. En ocasiones, circunstancias como la enfermedad severa de un integrante o la llegada al mundo de una persona con alguna discapacidad y altos niveles de dependencia afectan la vida familiar. Por otra parte, accidentes genéticos, como lo es el Síndrome de Downson condiciones que acompañan al individuo (y a sus familiares) a lo largo de toda la vida. Por ello, las personas a cargo de su cuidado pueden desarrollar estados severos de fatiga y estrés, una sobrecarga física y afectiva que se conoce como el Síndrome del Cuidador o Síndrome de Burnout. 
Según afirma Puerto Gómez, vicepresidenta de la Sociedad Española de Gerontología (SEGG), en muchas ocasiones, las necesidades de cuidados unen a la familia, pero otras muchas son causa de conflicto por falta de consenso en la relación a la designación del cuidador principal y ocasionales. Cuidar precisa de una planificación y organización familiar que no siempre es posible por falta de tiempo, implicación y organización familiar que no siempre es posible por falta de tiempo, implicación, formación, la situación del enfermo... por lo que muchas veces es inevitable que se produzcan situaciones difíciles y de sobrecarga en el cuidador principal.

Aprender a reconocer y prevenir sus síntomas es clave para evitar que tales exigencias quebranten el bienestar personal y familiar.

Síntomas de alarma

El llamado Síndrome del Cuidador hace referencia a un conjunto de síntomas que aparecen en las personas encargadas del cuidado de una persona dependiente a medio o largo plazo. Se caracteriza por un profundo y constante físico y fatiga emocional, como consecuencia de la lucha diaria contra la enfermedad de un ser querido. Supone un estado de estrés crónico que permanece constante a lo largo del tiempo.
Una de las características más relevantes de este trastorno es el desgaste emocional, aunque, por lo general, afecta a tres dimensiones básicas:
  • Agotamiento emocional, es decir, la disminución y pérdida de recursos emocionales
  • Despersonalización, una respuesta impersonal y la falta de sentimientos por la persona atendida, desarrollo de actitudes negativas de insensibilidad y cinismo hacia el familiar
  • Realización personal una evaluación negativa del trabajo como cuidador, manifestada con reproches, objetivos no alcanzados y baja autoestima
Los principales síntomas que han identificado este síndrome son:
  • Cefaleas
  • Dolores musculares
  • Insomnio
  • Irritabilidad
  • Apatía
  • Hipertensión
  • Abuso de medicamentos
  • Situaciones de tensión en las relaciones familiares y personales

¿A quién afecta?

El perfil del cuidador suele encajar dentro de:
  • Mujer de entre 50 y 60 años, madre de familia y ama de casa
  • Cónyuge sano de entre 70 y 80 años, con dificultad para adaptarse a los cambios en el avance de la enfermedad
  • Hijos de la persona afectada que suelen compatibilizar su trabajo con los cuidados

Prevención del Síndrome del Cuidador

  • Búsqueda de información, con el objetivo de disminuir la incertidumbre y potenciar el sentimiento de autosuficiencia, por ello, es importante obtener suficiente información sobre la atención a la enfermedad del familiar y su situación de dependencia consultando a diversas fuentes: personal de atención primaria y/o especializada, psicólogos, trabajadores sociales, abogados u otros profesionales en función de las necesidades
  • Organización y planificación del tiempo de cuidar, para mejorar la capacidad de enfrentarse a estas situaciones cotidianas y reducir la sensación de falta de tiempo personal. Para ello, es preciso aprender a gestionar el tiempo de forma eficaz, planificando los cuidados de acuerdo a su prioridad, organizando su agenda diaria y las actividades más urgentes, teniendo en cuenta, de forma realista, el tiempo que ocupa en cada una de ellas
  • La importancia de la familia en el proceso de cuidar, la distribución desigual de las tareas en situaciones de familiares con dependencia puede contribuir a la aparición de conflictos familiares y el aislamiento del cuidador principal. Para evitarlo, es preciso prestar especial atención a la comunicación e información acerca de la enfermedad, los cambios y novedades o aspectos de interés referentes a la situación de la enfermedad y expresión de las propias opiniones, necesidades y sentimientos con el resto de la familia por parte del cuidador
  • Los recursos asistenciales para personas en situación de dependencia a manos de profesionales que velen, en todo momento, por el bienestar el paciente

Claves psicológicas para sobrellevarlo

1. Aceptar los sentimientos ambientales hacia el enfermo, incluso las reacciones de rechazo
2. Reconoce el agotamiento como parte del largo cuidado que supone la enfermedad
3. Buscar información y reconocer la necesidad de orientación y ayuda
4. Repartir y delegar tareas
5. Aprovechar el tiempo libre para desconectar
6. Cuidarse a uno mismo
7. Marcarse objetivos reales, a corto plazo y planificar priorizándolos

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