¿Qué es y cómo prevenir el Enterovirus?


Los enterovirus son unos gérmenes víricos que suelen causar, frecuentemente, un cuadro febril leve, autolimitado en la mayoría de ocasiones. Hoy en día, existen 110 tipos diferentes de enterovirus, actuando preferentemente en las épocas de verano a otoño.
Los enterovirus están repartidos en cuatro familias: A, B, C y D. El más peligroso de ellos es el D68 por estar asociado a riesgos neurológicos importantes. La mayoría de los otros virus suelen ser benignos, con síntomas como cuadros leves de fiebre, problemas respiratorios o gastroenteritis.

Los enterovirus afectan a millones de personas en todo el mundo cada año, aunque el sector más vulnerable de la población son los niños, ya que, al no haber pasado por estas infecciones con anterioridad, aún no están inmunizados.

¿Cómo se contagian los enterovirus?

Son altamente contagiosos, se pueden encontrar en las secreciones del cuerpo, ya sean nasales, saliva, deposiciones o respiración. Basta con tocar alguna superficie infectada o estar cerca de una persona contagiada.


No todas las personas expuestas a los enterovirus desarrollarán alguna enfermedad, todo depende de su sistema inmune. Si bien no presentan síntomas, igualmente se pueden contagiar, ya que los enterovirus pueden sobrevivir dentro del cuerpo hasta 8 semanas.

¿Podemos evitar el contagio?

Su hábitat natural es el tubo digestivo, por lo que es fácil entender que las medidas preventivas de contagio van a pasar por una buena higiene: lavarse concienzudamente las manos es la principal medida que se puede adoptar. Hemos de tener en cuenta que estos virus, en un 90% de los casos, se encuentran en la faringe durante la primera semana tras el inicio del cuadro clínico.

Diagnóstico

Los pediatras señalan que la detección del virus puede ser compleja, de ahí que se haya elaborado un protocolo especial para que los facultativos extremen el diagnóstico. En estos casos, han explicado los expertos, el enterovirus no se encuentra en el líquido cefalorraquídeo, donde solía localizarse, sino que se detecta a través de análisis en la faringe y las heces.
Los médicos han de prestar especial atención a las pequeñas alteraciones neurológicas que pueden acompañar a una simple fiebre. Síntomas de somnolencia, cansancio, trastornos del movimiento, patrones de respiración anómalos, dificultad para hablar o comer o temblores son característicos de infecciones por el enterovirus que provoca este brote.

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