Nuevas investigaciones en la lucha contra el hígado graso


Muchos saben que el hígado graso o esteatosis hepática se caracteriza por la acumulación de ácidos grasos y triglicéridos en las células hepáticas. 
Los síntomas de esta patología suelen ser, por regla general, muy dolorosos y se localizan en la parte superior derecha del abdomen, además de malestar general, fatiga crónica y sensación de pesadez, en especial después de las comidas.
En España, la prevalencia del hígado graso es del 30%, lo que supone que 1 de cada 5 españoles lo padece. El hígado graso es muy frecuente, ya que se diagnostica de forma rápida y sencilla con una ecografía.


Regular la cantidad de grasa es posible

La investigación científica es una de las formas en la que se avanza en el conocimiento de los diversos aspectos de la medicina. Ampliamente estudiadas como supresores tumorales en estudios oncológicos, investigadores del Centro de Investigación Biomédica en Red de la Fisiopatología de la Obesidad y la Nutrición (CIBEROBN) muestran, por primera vez, que las proteínas p53 y p63 regulan la cantidad de grasa que almacena el hígado, lo que podría revertir la esteatosis, enfermedad producida por la acumulación de grasa y acompañada de procesos inflamatorios.
Según Rubén Nogueira, adscrito al Departamento de Fisiología e Integrante del grupo de Metabolismo Molecular de la Universidad de Santiago de Compostela, se trata de una enfermedad progresiva, que puede acabar desencadenando un cáncer de hígado y para la que aún no hay tratamiento. La esteatosis tiene cada vez un mayor alcance en la población, estando íntimamente asociada a enfermedades como la obesidad y la diabetes tipo II.
Los nuevos hallazgos conforman una línea de trabajo que coordina Rubén Nogueiras desde comienzos del 2000 y que, hace pocos meses, ya permitió a su equipo descubrir en ratones un mecanismo en el cerebro que podría ayudar a curar este mal.
En este trabajo previo, el equipo reveló como el bloqueo de algunas sustancias opioides en zonas específicas del cerebro evita que los ratones desarrollen la enfermedad. El reto principal está dirigido a descifrar las complejas y múltiples vías moleculares que causan la obesidad.


Su inhibición, suficiente para evitarlo

Por otra parte, científicos del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares Carlos III (CNIC) han identificado dos proteínas que podrían convertirse en una nueva diana terapéutica para el tratamiento del hígado graso, según un artículo publicado en la revista EMBO Journal.
Estas dos proteínas, p38 gamma y p38 delta, son las responsables de controlar la acumulación de grasas en el hígado, lo que favorece el desarrollo de resistencia a la insulina y diabetes, dos eventos asociados con la obesidad.


Este descubrimiento no sólo ayuda a lograr una mejor comprensión de los mecanismos implicados en el desarrollo de la enfermedad, sino que podría favorecer el desarrollo de tratamientos para la misma y, también, un aspecto relevante para prevenirla.
Actualmente, la única forma de determinar en personas obesas si se está produciendo este reclutamiento de neutrófilos, es a través de la biopsia hepática, pero ahora se podrían administrar fármacos específicos para evitarlo.

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