Guía para saber si tu hijo es hiperactivo


La hiperactividad infantil afecta a un 5% de la población juvenil, dándose con mayor frecuencia en el sexo masculino. Se trata de un trastorno de origen neurológico que provoca una serie de alteraciones en la conducta de los niños. En la gran mayoría de los casos, existen antecedentes familiares que evidencian su traspaso genético.


  • Hiperactividad
  • Impulsividad
  • Déficit de Atención
Muchos de estos comportamientos son normales en la mayoría de los niños, la diferencia es que en los niños sin TDAH tienden a disminuir según crecen y pasan de la educación infantil a la primaria.
A la hora de distinguir entre un niño con TDAH y un niño sin este trastorno, es importante tener en cuenta la cantidad e intensidad de los síntomas y su permanencia. En los casos de TDAH, las conductas hiperactivas, así como los síntomas de inatención:
  • Son más intensos de lo que se espera
  • Se manifiestan en más de una situación
  • Suelen prolongarse por más de 6 meses

Guía completa para identificar síntomas de TDAH

0-1 AÑO

  • Niño nervioso, llora con frecuencia y le cuesta adaptarse a un horario de comida y sueño pero, poco a poco, se va volviendo más regular
  • Niño hiperactivo: llora mucho, tiene un sueño irregular e intranquilo, rechaza las caricias y gatea torpemente

2-3 AÑOS

  • Niño nervioso: su desarrollo del habla es normal, aunque tiende al tartamudeo ocasional. Es muy inquieto, pero puede calmarse y concentrarse en algo que le intriga. Va aprendiendo normas de conducta poco a poco
  • Niño hiperactivo: sufre un importante retraso en el habla, posee coordinación muscular y motricidad deficientes e ignora las normas por completo

4-5 AÑOS

  • Niño nervioso: se lleva bien con otros niños, aunque puede ser tímido. Prefiere los juegos al aire libre y le encantan las actividades físicas porque con ellas se siente más desahogado y tranquilo. Es muy activo, pero obedece a sus mayores y asimila algunas normas
  • Niño hiperactivo: sufre cambios bruscos de amor, tiene problemas de adaptación social, se pela con sus compañeros y es muy propenso a sufrir caídas y accidentes

¿A qué edad se puede diagnosticar el TDAH?

Se interpreta que la edad a partir de la cual puede establecerse un diagnóstico firme, a partir de los 7 años.
Es muy importante realizar una correcta composición clínica de los problemas percibidos y un seguimiento de ese niño, por lo que podemos ver otro tipo de problemas madurativos diferentes que acaban yendo por otro tratamiento.
En conclusión, ante síntomas evidentes de TDAH a partir de los 4 o 5 años, los expertos aconsejan realizar un seguimiento del menor y de la dinámica familiar/escolar, lo que facilita mucho poder establecer el diagnóstico final hacia los 6 o 7 años de edad, con el fin de poder ir avanzando en medidas de apoyo conductuales y psicoeducativas.

Consejos para favorecer el aprendizaje en niños hiperactivos

  • Crear unas pautas de trabajo correctas les hará sentirse más cómodos a la hora de comenzar una nueva tarea
  • Proponerse una serie de normas claras y sencillas, debido a que suelen olvidar con frecuencia las instrucciones a seguir
  • Facilitar un horario visual, utilizando colores y grandes esquemas
  • Proporcionar un cuaderno de distinto color para cada asignatura le ayudará a organizar su material
  • La asignación de tareas debe ser muy clara. Establecer una serie de objetivos diarios y que alcancen sus metas en el tiempo requerido supondrá un gran paso para ellos
  • Asignar tareas que impliquen movimiento hará que el tiempo de estudio sea más provechoso y evitar así conductas disruptivas
  • Los materiales audiovisuales suelen funcionar muy bien en el aprendizaje de niños con este tipo de trastorno, ya que atraen su interés

¿Cómo evoluciona el TDAH?

El TDAH remite en el 50% de los casos al llegar la edad adulta, ya que hay una maduración de estas estructuras cerebrales que habrían causado el problema. Al igual que sucede en otras enfermedades, un periodo especialmente difícil del trastorno es el paso a la adolescencia. Muchos de los afectados se niegan a seguir tomando la medicación, lo que complica el adecuado control de sus síntomas. La otra mitad desarrollará el TDAH manifestándolo en forma de impulsividad, depresión, ansiedad y dificultades para manejar la propia rutina diaria.

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