La importancia del DHA en la lactancia


El DHA (Ácido Docosahexaenoico) es un ácido graso Omega 3 específico que está presente en la leche materna. Es un componente natural de la dieta del bebé. En el momento de nacer, la visión se encuentra en la fase inicial de desarrollo, y hasta después de 6 semanas el niño es capaz de reconocer la cara de su madre; su visión continùa desarrollándose hasta los 5 años de edad. Estudios clínicos ha demostrado que el DHA desempeña una función crucial en el desarrollo visual normal de los lactantes.

¿Qué beneficios aporta el DHA en la lactancia?

Numerosos estudios, los más recientes a manos de la Universidad de Massachusetts, evidencian que el DHA juega un papel primordial en el desarrollo y función del sistema nervioso. Su importancia radica en que, durante los tres últimos meses de embarazo, es cuando se desarrolla el sistema nervioso del bebé. Es crucial, en este periodo, el aporte de DHA que realiza la madre, ya que se ha demostrado que transfiere activamente sus reservas de esta sustancia al feto.

El ácido graso DHA durante el embarazo

Las necesidades de DHA en el embarazo se incrementa debido a las demandas adicionales del feto y la placenta, el cual ejerce un efecto protector que disminuye el riesgo de preeclampsia, además de favorecer la consecución de un embarazo a término y de un peso correcto del recién nacido.


Dado que el desarrollo del sistema nervioso y de la función visual continúan después del nacimiento, es importante que el bebé reciba un aporte adecuado de DHA a través de la leche materna. Por otra parte, su ingesta adecuada posee influencia directa sobre el desarrollo cerebral y las frutas capacidades cognitivas del niño, tales como:
  • Expresión verbal
  • Capacidad motora
  • Memoria
  • Funciones visuales

¿Alimentos naturales o producción en serie?


El DHA y el AA (Ácido Araquidónico) de la leche materna varían en cantidad, dependiendo de las diferentes tomas y de la edad del bebé. Además, forman parte de un conjunto complejo con el resto de ácidos grasos y nutrientes presentes en la lactancia. Este tipo de consideraciones no se tienen en cuenta cuando, simplemente, se decida añadir los polvos de DHA procedente de microalgas fermentadas y el AA de hongos a los aceites de soja, maíz y coco que, normalmente, se usan para sustituir la grasa animal de la propia leche de vaca.
Por esta razón, son muchas las dudas que han surgido respecto al uso de estos aditivos, en la leche de fórmula. No debemos olvidar que cuando llevamos una dieta variada, el hecho de tomar algún alimento con aditivos no muy recomendables puede no tener grandes consecuencias, pero cuando este tipo de ingeniería se aplica a la leche de fórmula, el único alimento del bebé durante seis meses y el principal, durante al menos, seis meses más, la peligrosidad aumenta exponencialmente.

¿Qué cantidad de DHA necesitan los lactantes alimentados con fórmula infantil?

La leche materna contiene, por término medio, un 0,32% de DHA del total de ácidos grasos.

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