Síndrome del Túnel Carpiano


El Síndrome del Túnel Carpiano (STC) es una afección en la cual existe una presión excesiva en el nervio mediano, situado en la muñeca, que permite la sensibilidad y el movimiento de diferentes partes de los músculos de la mano.
El STC es la neuropatía periférica por atrapamiento más frecuente, afectando hasta a un 90% de la población general, con una mayor incidencia entre los 40 y los 60 años de edad. Constituye un lugar muy destacado en la Salud Ocupacional. 

Factores de riesgo

Cuanto más factores de riesgo existan, mayor será la tendencia del paciente a desarrollar el Síndrome del Túnel Carpiano. Estos factores incluyen:
  • Ocupación, la inmensa mayoría de casos están relacionados con la vida laboral. Las personas cuyas ocupaciones involucren trabajo repetitivo con las manos, como operadores de teclados, obreros, mecanógrafos, peluqueros y conductores, tienen mayor riesgo. Asimismo, las personas que utilizan herramientas vibratorias durante periodos prolongados, como martillos eléctricos de demolición, sierras, astilladoras, etc.
  • Lesiones
  • Condiciones médicas: como la artritis, diabetes, enfermedad de Raynaud, insuficiencia cardíaca, menopausia, exceso de crecimiento hormonal y algunos medicamentos para la presión arterial elevada, entre otros
  • Edad, con más frecuencia, el STC se diagnostica entre los 40 y 60 años
  • Factores genéticos

Causa

Normalmente, la aparición del Síndrome del Túnel Carpiano no tiene una causa única, sino que suele estar provocado por un conjunto de situaciones complementarias.
Las actividades que impliquen mover las muñecas o los dedos de forma repetitiva o forzada, el uso de herramientas que vibren o traumatismos locales son factores que potencian su aparición.
Otras causas comprenden:
  • Causa idiopática (desconocida) hasta un 50% de los casos
  • Traumas y microtraumas. Es bastante común que se asocie a ocupaciones o actividades que supongan maniobras manuales repetitivas
  • Artritis inflamatoria o tensión en los tejidos debido a una articulación o hueso posicionado incorrecta o anormalmente
  • Tenosinovitis de los flexores
  • Embarazo o anticonceptivos
  • Tumores

Síntomas

Los síntomas comienzan gradualmente y se manifiestan con sensaciones de calor, calambre o entumecimiento en la palma de la mano y los dedos, principalmente, en el pulgar, índice y corazón. Son el resultado del aumento de presión en un canal anatómico por el que ocurren un buen número de estructuras nerviosas y otros tendones.
Es muy frecuente que predomine el dolor y la parestesia (sensación anormal de los sentidos) en la zona que inversa al nervio mediano, irradiado al antebrazo y al codo. Acaba afectando al sueño y el paciente necesita mover la mano para calmar esta sensación.
Asimismo, pueden incluir cualquiera de los siguientes:
  • Torpeza de la mano al agarrar objetos
  • Entumecimiento u hormigueo en el dedo pulgar y en los dos o tres dedos siguientes de una o ambas manos
  • Dolor que se extiende al codo
  • Problemas con la coordinación de los dedos
  • Atrofia del músculo por debajo del pulgar

Tratamiento

Se trata del tratamiento de los síndromes reumáticos de los tejidos blandos, como la bursitis o la tendinitis, los cuales son muy comunes en personas sanas. Muchos de los síndromes desaparecen por sí solos con el paso del tiempo. El tratamiento se basa en la reducción del dolor o la inflamación y en la preservación de la movilidad y prevención de la incapacidad y recurrencia. Las recomendaciones del doctor pueden incluir descanso, aparatos ortopédicos, aplicación de calor y frío, analgésicos y terapia física u ocupacional.

  • Descanso y aparatos ortopédicos, muchas enfermedades de los tejidos blandos se debe al uso excesivo, por lo cual, el primer tratamiento puede incluir reposo del área afectada o evitar alguna actividad particular por cierto tiempo, mientras que los aparatos ortopédicos permiten que el área en particular descanse hasta que el dolor cese. Usar una férula por la noche durante algunas semanas y, si esto no ayuda, probablemente sea necesario usarla también durante el día.
  • Medicamentos, entre los que comprenden antiinflamatorios no esteroides (AINES), que reducen la inflamación y el dolor
  • Terapia física
    • Ultrasonido, que proporciona calor profundo para ayudar a aliviar algunas formas de tendinitis, bursitis, hombro miofacial o dolor de espalda
    • Un masaje muscular
    • Un programa de ejercicio personalizado, para ganar movimiento, fortaleza y función del área afectada
    • La hidroterapia permite mover una articulación con mayor facilidad. Además, el fisioterapeuta puede recomendar un programa de ejercicio para potenciar el movimiento en el área dañada
  • Terapia ocupacional, que puede identificar modificaciones en las actividades cotidianas y hábitos del trabajo para prevenir repetir lesiones
  • Cirugía, en raras ocasiones se requiere de cirugía para tratar la mayoría de estas condiciones. Sin embargo, se puede necesitar si los problemas persisten y otros tratamientos no reducen los síntomas

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