Los peligros del Amoniaco


El amoniaco es un compuesto químico de nitrógeno, con la fórmula química NH3. Esta composición se destina a diferentes usos:


  • Fertilizantes, aproximadamente el 83% del amoniaco en el año 2004 se utilizaba como fertilizantes o sales. Cuando se aplicaba en el suelo, ayudaba a potenciar el rendimiento de cultivos como el maíz y el trigo
  • Limpiador, el amoniaco casero es una solución de NH3 en agua, empleado para la limpieza de superficies. Uno de sus usos más comunes es limpiar cristal, porcelana y acero inoxidable
  • Fermentación
  • Agente antimicrobiano para alimentos, puesto que en 1895 se descubrió que era un fuerte antiséptico
  • Refrigeración para producir temperaturas por debajo del punto de congelación y producción de hielo artificial

El uso de este producto está regulado por instrucciones técnicas y complejos controles, por lo que exige que un personal cualificado asuma la manipulación de los cilindros en los que se almacena, similar a los que se emplean para el propano. En esos tanques, el amoniaco se encuentra en estado líquido, sometido a una gran presión. Por otro lado, un accidente muy común que se produce en algunos hogares, es la mezcla del amoniaco de algún producto de limpieza con lejía, lo que genera un vapor muy molesto.

¿Cómo puede afectar a nuestra salud?

El amoniaco es producido y utilizado en el metabolismo natural de los mamíferos, su mayor proporción es originada en órganos y tejidos.
Los científicos usan una variedad de pruebas para proteger al público de los efectos perjudiciales de sustancias químicas tóxicas y con el fin de encontrar nuevas maneras para tratar a las personas que han sido afectadas. Una manera de determinar si una sustancia química es perjudicial para las personas es averiguar cómo lo absorbe, usa y libera nuestro cuerpo.
El amoniaco es una sustancia corrosiva y los efectos principales a su exposición ocurren con el contacto directo, dependiendo de la zona afectada provocarán:
  • Pulmón: edema local, laringitis, traqueobronquitis, neumonitis química (que puede provocar un edema pulmonar), secreciones traqueales...
  • Gastrointestinal: la ingesta de amoniaco provoca dolor intenso en boca, tórax y abdomen, por otro lado, también inducirá náuseas y vómitos. A las 48-72 horas se puede producir una perforación gástrica, que se complicará con mediastinitis 
  • Piel, inicialmente dolor intenso que se sigue de la formación de ampollas y, finalmente, necrosis

Tratamiento en el hogar

Buscar asistencia médica inmediata y no provocar el vómito en la persona, a menos que lo indique el centro de toxicología o un profesional de la salud.
Si el químico se halla en la piel o en los ojos, enjuagar con abundante agua, al menos, por unos 15 minutos.


Si la persona ingirió el químico, proporcionarle una pequeña cantidad de agua o leche inmediatamente, a menos que el proveedor de atención médica indique lo contrario. No suministrar líquidos si la persona presenta síntomas que dificulten su deglución, como vómitos, convulsiones o disminución de lucidez mental.
Si la persona inhaló el tóxico, trasladarla inmediatamente a tomar aire fresco.

Antes de llamar a emergencias

Determinar:
  • Edad, peso y estado de la persona afectada
  • Nombre del producto (con sus ingredientes y concentración, si se conocen)
  • Hora en la que fue ingerido
  • Cantidad ingerida

Centro de Toxicología

Podemos comunicarnos con el Centro de Información Toxicológica llamando al 91 562 04 20, integrado en el Instituto Nacional de Toxicología, que proporciona este servicio durante las 24 horas, los 365 días al año.


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