Beneficios del vino tinto


Según afirma Ramón Estruch, uno de los jefes del grupo Predimed, del Centro de Investigación Biomédica en Red Fisiopatológica de la Obesidad y Nutrición (CIBEROBN), los mayores beneficios se logran en un consumo controlado y dentro de un patrón dietético saludable, como es la dieta mediterránea. Pero, ¿qué se entiende por consumo moderado?
Estruch señala que, en el caso de los hombres, hablamos de un máximo de tres copas de vino diarias y, en las mujeres, una copa y media. Esta diferencia se debe a que el metabolismo del alcohol en el organismo es diferente en hombres y mujeres.

A lo largo de los últimos años, numerosos estudios científicos han probado que el consumo moderado de vino, sobre todo del tinto, cuenta con múltiples ventajas para nuestra salud, ayuda a contrarrestar diversas enfermedades y a mantener el cuerpo relajado y con una actitud positiva.
Las uvas cuentan con un componente llamado resveratrol, al cual atribuyen la mayor cantidad del beneficio que nos aporta.

Aliado contra la grasa

El consumo de vino tinto activa la función de un gen que impide la formación de nuevas células de grasa y, a su vez, ayuda a movilizar las existentes, según un estudio realizado en el Instituto Tecnológico de Massachusetts.
Un nuevo estudio a manos de la Universidad de Oregón asegura que los compuestos presentes en el vino puede ayudar a las personas con sobrepeso a quemar mejor la grasa, especialmente en el hígado. Esto puede ser importante para prevenir la aparición de enfermedades típicamente relacionadas con la obesidad, como la esteatosis hepática, más conocida como hígado graso.

Reduce el riesgo de sufrir una enfermedad cardiovascular

Tanto el etanol como los polifenoles presentes en el vino tienen distintos efectos beneficiosos sobre las moléculas inflamatorias causantes de la aterosclerosis en sus estadios tempranos, según informa una investigación publicada en American Journal of Clinical Nutrition.
También puede ayudar, mediante el aumento de HDL, a disminuir las formaciones de coágulos en la sangre y los niveles de colesterol, el cual puede ocasionar problemas en las arterias.


Beneficios para el cerebro

Alrededor de 70 estudios demuestran que el consumo moderado de vino mejora el funcionamiento del cerebro y, en pequeñas cantidades, previene la demencia.
El vino tinto potencia la circulación sanguínea de uno de los órganos más importantes, el cerebro. Pero increíblemente también ayuda a prevenir daños cerebrales o demenciales como el Alzheimer o la enfermedad de Huntington.

Trata las enfermedades de las encías

Se ha comprobado que las semillas de la uva también poseen propiedades antiinflamatorias, los polifenoles, que participan en la eliminación de los radicales libres liberados por células inmunes estimuladas con componentes de bacterias que causan enfermedades periodontales. Al parecer, estos compuestos presentes en el vino tinto frenan el crecimiento bucal de los estreptococos y bacterias vinculadas, también, a la caries, gingivitis y dolores de garganta.


Reduce el riesgo de padecer cáncer

Según el Centro de Investigación del Cáncer (CIC) de Fred Hutchinson, beber un vaso de vino tinto al día disminuye el riesgo de contraer cáncer de próstata, mama y de pulmón alrededor de un 50%.

Nuevo beneficio del vino tinto

Un estudio realizado en el Hospital Henry Ford en Detroit afirma que ayudaría contra la pérdida de audición.
Este proceso sucede gracias al anterior nombrado resveratrol, sustancia química que también tiene relación con el envejecimiento y la cognición. Éste se encuentra en muchas frutas y verduras, pero, especialmente, en las uvas y, en especial, en el vino tinto su nivel es mayor.

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