Dormir poco y mal: ¿Qué consecuencias trae?



Hace poco hablábamos de lo que recomiendan los expertos para dormir bien, ¿pero que consecuencias trae consigo el no dormir lo suficiente?

La Organización Mundial de la Salud establece que un adulto debe dormir entre 7 y 8 horas para mantener un estado físico, emocional y mental óptimo. En función de nuestra edad, necesitaremos más o menos horas de sueño, por ejemplo, los bebés necesitan dormir una media de 17 horas diarias para lograr un crecimiento adecuado.
Un estudio estadounidense concluye que las personas que duermen menos de 6 horas son 4,2 veces más propensas a contraer diversas enfermedades, por un mal funcionamiento del sistema inmunológico.



Sin duda, los trastornos asociados a la falta de sueño son una de las patologías médicas más prevalentes en nuestra sociedad. Las personas que no descansan lo suficiente son, por lo general, más propensas a las enfermedades, padecer problemas de memoria y aprendizaje, estrés, enfermedades cardiovasculares...

Para el cerebro

Un estudio publicado por la revista Sleep y llevado a cabo por la Universidad Carneige Mellon, analizó los hábitos a la hora de dormir entre dos mil candidatos y, finalmente, concluyó que quienes dormían menos de 6 horas presentaban una pérdida de parte del tejido cerebral. El sueño limpia la memoria a corto plazo y deja espacio para más información, al no descansar, nuestro órgano pensante es capaz de eliminar las proteínas que forman las placas que causan la enfermedad del Alzhéimer y la demencia. En este sentido, se ha demostrado que una noche sin dormir reduce la capacidad de asimilar conocimientos en un 40%. Además de las pérdidas de memoria, la falta de sueño puede provocar una alteración en el habla y dificultad para resolver problemas.
Descansar poco aumenta la tensión arterial, altera nuestro mecanismo interno y nos hace incrementar el riesgo de sufrir problemas cerebrovasculares.

Para el Índice de Masa Corporal

La falta de sueño aumenta la producción de una hormona, la ghrelina, la cual incrementa el apetito. Por consiguiente, cambiarán los hábitos alimenticios. A su vez, se produce una disminución de la producción de leptina, lo que influye que el organismo no sea capaz de eliminar convenientemente las grasas, haciendo que se acumulen. El resultado es evidente, el Índice de Masa Corporal (IMC) es mayor en aquellas personas que duermen poco, en concreto un 3,6% según afirma un estudio llevado a cabo por un equipo de investigadores de la Universidad de Standford.
Asimismo, ciertos estudios médicos a manos de la Universidad Autónoma de Madrid demuestran que dormir menos de 6 horas diarias disminuye nuestra capacidad para tolerar la glucosa, lo que nos hace más propensos a padecer diabetes tipo II.

Para la Presión Arterial

Influye de manera directa en nuestra presión arterial al aumentar el riesgo de sufrir hipertensiónDe hecho, los expertos saben que dormir poco habitualmente aumenta la presión arterial sistólica hasta 132, cuando lo ideal es que se sitúe por debajo de 120.
También se han demostrado otras alteraciones importantes más a largo plazo, como son:
  • Hiperalgesia o aumentando la percepción del dolor
  • Temblores
  • Envejecimiento precoz
  • Agotamiento
  • Aumento
  • Aumento de probabilidad de contraer infecciones por afectación del sistema inmunitario

Para el Estómago

Dormir poco produce trastornos gastrointestinales y dolor en la parte alta del abdomen, también conocido como dispepsia funcional.

Para el Páncreas

A nivel fisiológico, se ha visto lo que falta de sueño repercute en la habilidad de procesar la glucosa, lo que puede provocar altos niveles de azúcar en la sangre.
De acuerdo con un estudio científico llevado a cabo por los investigadores de la Escuela de Medicina de la Universidad de Yale, estas personas pueden padecer una mayor predisposición de sufrir diabetes, con independencia de su nivel de actividad física y la edad.

Comentarios