Claves para conseguir una Comunidad de Vecinos segura


Debido al nuevo estándar de las comunidades de vecinos: cada vez más grandes, con mayor número de vecinos, pisos alquilados, rotación de propietarios y una gran cantidad de factores, ahora resulta más fácil a personas no deseables acceder a las comunidades y pasar desapercibidos. Este grave problema de seguridad no sólo preocupa a los propietarios, sino también a los Administradores de Fincas, que ven cómo se disparan los presupuestos de la Comunidad por reparaciones de zonas comunes.



Control de las zonas comunes

Los sistemas de control de accesos deben facilitar la circulación de vecinos y/o usuarios habituales u ocasionales, como personal de mantenimiento, dentro del edificio, en los accesos del garaje, a cuartos técnicos, trasteros y zonas comunes, por eso cada día se hacen más necesarios.


Invertir en sistemas de seguridad es un requerimiento fundamental hoy en día, resulta más fácil hacer un esfuerzo entre todos los vecinos y proteger estos accesos que invertir en sistemas de seguridad particulares para cada vivienda o trastero. Las cámaras de vigilancia se han consolidado como el sistema disuasorio por excelencia en las comunidades de propietarios, pero los nuevos tiempos y métodos de robo exigen que estos sistemas se complementen con otros, como los controles de acceso para vehículos y personas, sistemas anti-intrusión, pulsadores de emergencia, etc.

¿Qué dice la normativa?

El control de acceso se convierte en un sistema de seguridad necesario en las comunidades de reciente crecimiento. Las nuevas órdenes del Ministerio del Interior, enmarcados en la Ley de Seguridad Privada INT-316-2011 de aplicación desde el 18 de agosto de 2012, nos indican que los sistemas de control de accesos diseñados según la UNE-EN-50133-2-1, que identifica y regula este tipo de sistemas de seguridad, pudiendo ser conectado a una central receptora de alarmas.

Proteger el acceso por la azotea

La azotea es uno de los puntos más vulnerables de las comunidades, especialmente del casco histórico de las ciudades, donde a los intrusos les resulta relativamente fácil saltar de azotea en azotea.


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Evitando, así, que desconocidos entren en la finca.


Prestar mucha atención a las marcas en el exterior de la finca

Además de encontrar estas marcas en las puertas de nuestras propias viviendas, también podemos encontrar señales en los telefonillos o en la fachada del edificio, por lo que debemos mantenernos atentos frente a esos signos, que en muchos casos suponen un riesgo de robo real.


Retenedores en la puerta de los portales

En muchos casos, los intrusos pueden entrar directamente por la puerta del portal abierta, lo que supone extenderles una "alfombra roja" para que accedan al interior. La instalación de cierrapuertas retenedores impediría que la puerta del portal quede abierta por un descuido o intencionadamente, aumentando la seguridad de la finca.


Haz click en el siguiente enlace y echa un vistazo a la Guía para la Convivencia en las Comunidades Vecinales

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