¿Qué es la Intolerancia a la Lactosa?


La intolerancia a la lactosa significa que no hay suficiente enzima (lactasa) en el intestino delgado para romper toda la lactosa consumida.
Hay personas con deficiencia primaria o permanente de lactosa, por lo que son capaces de consumir, al menos, una taza de leche sin experimentar ningún tipo de síntoma. Veremos la clasificación de este trastorno más adelante.

Síntomas

Generalmente, aparecen de 30 a 2 horas después de haber ingerido algún lácteo.
El consumo de estos pos parte de personas intolerantes a la lactosa no produce daños en el tracto gastrointestinal, sino que se limita a estos síntomas transitorios:
  • Dolor, hinchazón y distensión abdominal
  • Borborigmos
  • Diarreas ácidas
  • Náuseas y vómitos
  • Espasmos
  • Enrojecimiento de la periana
  • Cansancio
  • Dolor de las extremidades
  • Problemas cutáneos

Clasificación

1. Intolerancia Primaria

Se produce una pérdida progresiva de la producción de lactasa. Tiene una causa genética y puede comenzar tan temprano como a los 2 o 7 años, sin embargo, dado que la disminución de esta enzima en el intestino es lenta y progresiva, pueden pasar varios años sin notar los síntomas, que se manifiestan en la edad adulta. Más del 70% de la población padece esta intolerancia.

2. Intolerancia Secundaria

Es la disminución de la producción de lactosa, ya que está provocada por un daño intestinal temporal que tiene otra causa, entre ellas, cabe destacar:
  • Enfermedad Celíaca
  • Enfermedad de Crohn
  • Infección Gastrointestinal
  • Enteropatías sensibles
  • Medicamentos, como antinflamatorios no esteroides (AINES)
  • Problemas intestinales provocados por virus, bacterias o parásitos
  • Operaciones quirúrgicas del intestino delgado

3. Intolerancia Congénita

Es una forma muy rara de intolerancia, provocada por un defecto congénito o genético. Es imprescindible prescribir una dieta sin lactosa para evitar lesiones y complicaciones graves en su desarrollo.

Diagnóstico

  1. Test de tolerancia a la lactosa: se basa en la medición de la respuesta glucémica a una sobrecarga de lactosa (50 gramos), normalmente divididas en cuatro tomas cada 15 minutos. En una situación normal, la glucemia aumenta en 30 mg/dl del nivel basal de glucosa en sangre a las 2 horas, por lo que la ausencia de este incremento glucémico sugiere una deficiencia de lactasa.
  2. Test sanguíneo de sobrecarga de lactosa: primero, se realiza una extracción de sangre para conocer su glucemia basal (el nivel de glucosa en sangre inicial). Después, se suministran 100 gramos de lactosa en una solución con agua. Pasadas una o dos horas, se vuelve a tomar una muestra de sangre. Si no se produce la liberación de la glucosa al torrente sanguíneo a través de la pared intestinal y, por tanto, no se incrementa el nivel de glucosa en la sangre, por lo que existe una intolerancia a la lactosa.
  3. Test de hidrógeno espirado: este gas, una vez en el interior del intestino grueso, es absorbido por el torrente circulatorio para ser eliminado a través de las vías respiratorias. De este modo, un sujeto intolerante a la lactosa, tras ingerirlo, su excreción de hidrógeno aumenta considerablemente. Es un método bastante fiable y rápido.
  4. Acidez de las deposiciones
  5. Biopsia del intestino delgado, con el fin de descubrir una elevación de hidrógeno en la prueba de espiración. Este procedimiento consiste en la extracción de una muestra del tejido del intestino delgado, para examinar, mediante un microscopio, posibles alteraciones que puedan afectar a una mala metabolización de la lactosa.
  6. Pruebas genéticas: se realizan para evaluar si se trata de una intolerancia primaria. Estudios recientes que la actividad de la lactasa está asociada a la presencia de los polimorfismos identificados en el gen MCM6. Este método consiste en extraer y amplificar el ADN de una muestra, continuando con un protocolo de hibridación en tira pasa así para detectar la presencia de la polimorfosis en personas no intolerantes.

Tratamiento

Consiste en la supresión de lactosa de la dieta, según el grado de intolerancia. Se puede ingerir leche sin lactosa y evitar productos manufacturados con lácteos como conservantes. La supresión de la leche precisa consumir alimentos ricos en calcio. Hay que tener especial cuidado con los medicamentos que contienen lactosa. En España, se comercializan unos comprimidos que son suplementos de lactasa.



¿Qué alimentos pueden contener lactosa?

  • Leche
  • Mantequilla
  • Yogur
  • Queso
  • Purés y sopas
  • Pan
  • Fiambres y embutidos
  • Pasteles y postres
  • Rebozados
  • Cereales enriquecidos
  • Bebidas espirituosas

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