Cuida tu Columna Vertebral


La columna vertebral se compone de 32 huesos, llamados vértebras, que protegen a la médula espinal, un importante cordón nervioso que corre por su interior. Entre las vértebras se encuentran los nervios espinales, que se extienden hacia todo nuestro organismo, incluyendo los músculos, huesos, órganos y glándulas.
De este modo, la correcta alineación de la columna vertebral determina el buen funcionamiento del sistema nervioso y, por ende, la capacidad del organismo para mantener su vitalidad y capacidades autocurativas.




Debido a su gran importancia, te traemos una serie de recomendaciones básicas para cuidar tu espalda:
  • Al levantar objetos pesados, en vez de doblar tu cuero, dobla tus rodillas

  • Evita agacharte hacia delante, encorvando el cuello y la espalda
  • Un colchón semi-ortopédico es la mejor opción de prevención. Voltea o cambia tu colchón si está deformado. Recuerda que la mejor posición para dormir es de lado o boca arriba, para no forzar tus cervicales y el cuello

  • Cuidado con el estrés, la probabilidad de padecer dolores de espalda aumenta cuando lo sufrimos, ya que provoca la aparición de contracturas musculares
  • Comienza con ejercicios abdominales y lumbares, te ayudarán a quitar la presión de la columna, a la vez, endurecerás los músculos de la espalda para evita la fatiga
  • Cuando permanezcas un buen rato de pie, cambia el apoyo de tus pies cada 15 o 20 minutos. Camina pequeños pasos de vez en cuando para evitar la inmovilidad, flexionando además las rodillas un poco
  • Para las largas horas sentado/a frente al ordenador, utiliza un reposapiés, con el fin de que tus rodillas se encuentren a mayor altura que la cadera

  • Incluye alimentos ricos en calcio en tu dieta, como el brócoli, col, garbanzos, lentejas, leche de arroz, harina de trigo, higos secos, pasas…

  • Evita la ropa ajustada y los tacones altos
  • Practica una buena postura, manteniendo la curva natural de tu columna. También es bueno que, cada cierto tiempo, cruces las piernas
  • El tabaco degenera tus vértebras, haciendo que se quiebren, lo que puede dar lugar a dolores de espalda crónicos

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